Definición y arquitectura
Mapeamos objetivos de negocio, contenido existente y necesidades del equipo que va a administrar el sitio. De ahí salen el mapa de navegación, el modelo de contenido y la decisión de plataforma, con sus razones escritas.
Diseño de interfaz
Construimos el sistema visual y los componentes sobre la arquitectura ya definida. Diseñamos los estados reales, no solo la pantalla ideal: vacío, error, carga, contenido largo y contenido corto.
QA, lanzamiento y evolución
Probamos en dispositivos y navegadores reales, revisamos velocidad, accesibilidad y redirecciones, y lanzamos con checklist. Después medimos, priorizamos mejoras y liberamos en ciclos.
Desarrollo e integraciones
Maquetamos componente por componente, conectamos el CMS y las integraciones con pagos, analítica y CRM, y dejamos el sitio administrable desde el primer día en un entorno de staging que el cliente puede revisar.










Depende de tres variables: cuántas plantillas únicas necesita el sitio, qué tanto contenido hay que modelar y migrar, y cuántas integraciones externas entran. Un sitio corporativo de diez a quince plantillas con CMS administrable es un rango distinto al de un e-commerce con catálogo grande e integraciones de inventario. En Contra Studio cotizamos por alcance definido, nunca por hora abierta, y entregamos el desglose por etapa para que se pueda recortar o ampliar antes de firmar. Si el presupuesto es la restricción principal, conviene empezar por las plantillas que sostienen el negocio y crecer por fases sobre el mismo sistema.
Un sitio corporativo a medida toma entre ocho y catorce semanas desde el arranque hasta el lanzamiento. La arquitectura y el modelo de contenido se llevan las primeras dos o tres, el diseño de interfaz otras tres o cuatro, y el desarrollo con integraciones el resto. Un e-commerce o una migración grande se extiende más, sobre todo por el volumen de contenido. El factor que más alarga un proyecto casi nunca es técnico: es el contenido que todavía no existe y las rondas de aprobación sin dueño claro. Por eso definimos desde el inicio quién aprueba qué y en cuánto tiempo.
El diseño web define cómo se ve y cómo se comporta el sitio: estructura, jerarquía visual, componentes, estados e interacción. El desarrollo web lo convierte en algo que funciona en un navegador: maquetación, CMS, integraciones, rendimiento y seguridad. Se trabajan como un solo proceso porque las decisiones se condicionan entre sí. Una animación decidida sin criterio técnico cuesta velocidad de carga, y una estructura de CMS definida sin criterio de diseño termina forzando plantillas que nadie quiere usar. En Contra Studio diseño y desarrollo comparten el proyecto desde la primera semana.
La decisión depende de quién va a administrar el sitio y de qué tan complejo es el contenido. Webflow funciona muy bien para sitios de marca y marketing donde el equipo necesita publicar rápido sin depender de desarrollo. WordPress sigue siendo sólido cuando hay volumen editorial grande o una dependencia fuerte de plugins existentes. Un CMS headless como Sanity tiene sentido cuando el mismo contenido alimenta web, app y otros canales, o cuando el equipo de producto ya trabaja con un stack propio. Recomendamos la plataforma después de revisar el contenido y el equipo, no antes.
Un CMS headless separa el contenido de la presentación: el contenido vive en un solo lugar y se entrega por API a la web, a la app o a cualquier otro canal. Vale la pena cuando publicas el mismo contenido en más de un destino, cuando el catálogo o la estructura editorial es compleja, o cuando quieres libertad total en el frontend sin estar atado a las plantillas de una plataforma. Para un sitio de marketing de quince páginas con un solo canal, suele ser más herramienta de la necesaria. Lo evaluamos con el equipo antes de proponerlo.
Sí, si la migración se planea antes de mover nada. Partimos de un inventario completo de URLs y de su tráfico actual, conservamos la estructura de direcciones donde tiene sentido, configuramos redirecciones 301 una a una para las que cambian, y trasladamos títulos, metadata, datos estructurados y encabezados. Después del lanzamiento monitoreamos cobertura, errores e impresiones en Search Console durante las primeras semanas para corregir a tiempo. Suele haber una fluctuación de dos a cuatro semanas mientras el buscador reprocesa el sitio, y se recupera cuando las redirecciones están completas.
Trabajando el rendimiento durante el proyecto, no como corrección al final. Definimos un presupuesto de peso por plantilla desde el diseño, servimos imágenes en formatos modernos y en el tamaño que realmente se usa, limitamos scripts de terceros, y medimos Core Web Vitals en cada entrega en vez de solo antes de lanzar. También dimensionamos el hosting al tráfico real esperado. Un sitio lento pierde visitantes antes de mostrar lo que ofrece, y desde 2021 la velocidad es además una señal declarada de posicionamiento en Google.
Sí, en las dos plataformas. Shopify conviene cuando la prioridad es operar rápido, con pagos, envíos e inventario resueltos de fábrica y un ecosistema de apps maduro. WooCommerce tiene sentido cuando ya existe un WordPress con contenido y comunidad, o cuando el modelo de negocio necesita reglas de precio y catálogo que una plataforma cerrada no permite. En ambos casos el trabajo que mueve la aguja es el mismo: la ficha de producto, la búsqueda interna y el checkout.
El lanzamiento es el punto de partida. Entregamos el sitio documentado, con el equipo capacitado para administrarlo, y ofrecemos acuerdos de soporte y evolución que cubren mantenimiento, actualizaciones de seguridad y ciclos de mejora priorizados por datos de uso. En la práctica, los sitios que mejor funcionan son los que reciben ajustes cada mes sobre lo que la analítica muestra, en lugar de quedarse intactos hasta el siguiente rediseño completo tres años después.